domingo, 8 de mayo de 2022

Amistad

 -Oye mago, debemos irnos, ya amaneció.- recogió las cosas en su mochila, y apago el fuego con tierra. Tendió la mano y luego recordó la condición de herido de Ejj'am y se apresuro a ayudarle a levantarse.

-Justo cuando pretendía dormir un poco mas.- dijo con la voz bostezante mientras era levantado.

-¿Puedes andar cuando salgamos de esta cueva por cuenta propia? o ¿quieres que te carguen?

Ejj'am lo miro, mientras caminaban hacia la salida, y como pudo dijo.

-¿Tu vas a cargarme? 

-Pues tenia pensado otra cosa, pero podría verse, en realidad puedes ir en el caballo pero no se si será buena idea por el movimiento brusco del caballo.

-Créeme que me duele hasta caminar, ja, 

-Ya veo... supongo que el caballo, pero primero déjame hacerte un "parche".

Apenas salieron de la cueva, trato la herida con un polvo negro y con un chispazo que encendió el polvillo, el joven sintió un dolor explosivo y abrasador que hizo que todo se volvió oscuro, Rogflaz se apresuro a colocar una especie de musgo muy amarillento, con unas palabras que supo identificar Ejj'am en su aturdimiento como selladuras de un ritual.

-Duele ¿no? Ja. Animo... es lo único que puedo hacer, si duele es porque aun tenemos tiempo.

Ejj'am no pudo decir ninguna palabra. Rogflaz le ayudo a subir al caballo, y le enseño una postura para que pudiera "desmayarse" tranquilamente que era normal que sucediera.

Mientras el hechicero dormía, soñó con el aquel día.

Unas tres sombras llegando a la cueva donde estuvieron practicando algunos hechizos y enseñanzas. Una de ellas saco un papel, Kilmosef se acerco a ellos, y luego grito algo... y luego un estallido.

Gritando se despertó Ejj'am, Rogflaz se apresuro a sacar su espada.

-¡¿Qué pasa?! ¡¿que viste?! ¡¿donde están?!- acercándose a Ejj'am tomando las riendas del caballo llevándolas hacia la ladera de la montaña que estaban bajando. Componiéndose al ver que había tenido un mal sueño su acompañante.

-¡¿Qué pasa?! ¿Por qué me jalas el caballo?- pregunto asustado seminconsciente.

Guardando la espada que no era tan grande, apretando su tomo redondo, y mirando al joven, pregunto:

-¿Acaso eso fue una pesadilla?- se acerco al caballo para susurrarle, para tranquilizarlo, luego se dirigió al muchacho.- Asustaste a la yegua, vas a tener que pedirle perdón, o te va a tirar la próxima vez.

-¿Es en serio?- pregunto incrédulo Ejj'am.

-Siempre es en serio.- dijo Rogflaz con una mirada fulminante. -Ellos también sienten, y esta enojada, esta inquieta, además no te presentaste con ella, solo te subiste y te dormiste- relajando el ceño - Bueno, ella se llama Cata.- la yegua relincho y golpeo el suelo con una pezuña - Bueno... Catapulta, estoy seguro que no vas a querer saber el porque.

-Hola Catapulta, me llamo Ejj'am... - acaricio el cuello del animal con la mano que podía. Para sorpresa de Ejj'am la yegua relincho como entendiéndole. -Bueno supongo que ya somos amigos. - dijo el joven pero inmediatamente la yegua movió la cabeza como imitando un no. Rogflaz rio tan fuerte que casi se cae de espaldas cuando tropezó con una piedra, entonces Ejj'am y Catapulta rieron. 

De hecho ya se habían vuelto amigos, en esa tarde bajando por la ladera de un montaña. Acamparon y descansaron, Rogflaz cazo un par de liebres, y consiguió un par de raíces comestibles para Catapulta. Luego Rogflaz le ayudo a Ejj'am a empezar a mover el hombro, cambiarle a las vendas, ciertamente si no fuera por el, Ejj'am ya estaría muerto, y el lo sabia, pero le daba pena decir gracias, en cierta forma le dolía depender de los otros, pero sabia que no estabas en condiciones de quejarse.

-De nada- dijo Rogflaz luego de cambiarle las vendas. -Creo que ya te estoy aprendiendo jaja. -puso una brasa arriba de la venda usada. -Mañana la usaremos para prender fuego de la fogata, es mas fácil de prender fuego.

-Gracias Rogflaz, por todo lo que estas haciendo por mi, pero que... ¿cual es el plan...?

-Pues tengo pensado llevarte a un pueblo cercano, preguntarte en este viaje, que es lo que te hizo eso. -señalando con la venda y la brasa.

-Bueno... si te interesa... te cuento... Hace unos meses, unos bastardos mataron a mi maestro.

-Si... supongo que fuiste a vengarte, en vez de volver a tu ¿monasterio? ¿templo? 

-Fue al revés, fui allí, y no quisieron hacer nada por políticas

-¿Políticas?- dijo guardando las venda en una lata y llevándosela al bolso. -No entiendo, por lo menos una denuncia ante reino ¿o algo así no pueden hacer?

-Somos... asociados al Templo de Belenith, pero nuestra magia es cazada por estos barbaros, y para colmo estamos asociados pero marginados, es un convenio que tienen... somos y no somos, dependiendo del caso...- cuando Ejj'am termino de decir estas palabras, volvió a mirarlo, Rogflaz estaba empuñando su espada.

-Dime... que no eres uno de esos... levanta muertos...- escupió con asco cada palabra. Catapulta empezó a dar pasos de incomodidad.

El dolor y asco en la cara de Rogflaz era devastador para Ejj'am miro al suelo. Y empezó a llorar...

-Y tu... dime que no eres uno de esos... que nos odian y nos matan...

Rápidamente Rogflaz se abalanzo sobre Ejj'am con la espada en ristre enceguecido por el odio, el odio de algún recuerdo, lo había nublado por completo, Catapulta relincho, en ese instante recordó la tarde que habían tenido, no era el único que sufría y en mitad de camino tiro su espada y lo abrazo fuertemente al joven.

-¡No le habíamos hecho daño a nadie...! -sollozando Ejj'am, apretando fuertemente con la mano en la espalda. -Ellos lo mataron... y no... pude hacer nada... 

-Lo se, muchacho, lo siento... se que eres bueno... Tu no hiciste nada malo... -llorando junto a el unos instantes, se percato que el abrazo no le hizo doler a Ejj'am, y apreto sobre el hombro para separarse, pero el chico no mostro dolor..- Parece que tu hombro ya esta mejor.

Ejj'am también se dio cuenta de esto, incluso giro su brazo, se le habia sanado bastante.

-Lo que haremos, será ir al pueblo, y de ahí nos dirigiremos hacia tu... tu...

-Templo.

-Si eso, mientras tanto, cuéntame un poco de ese Kilmosef... 

Hablaron durante un rato, hasta que se percataron de la luna llena.

-Parece que esta feliz.- dijo Rogflaz.