Embarrado con estiercol de murcielago, inconsciente, agotado, hambriento, pero tambien misterioso, sus ropas no eran comunes, observaron las jovencitas, una vez que pudieron socorrerlo, con sogas y con ayuda de su burro.
-Miralo ve, que le ha pasado ve, ¿estara muerto eh?- dijo la mas pequeña.
-No parece, lo llevemos al viejo, el que vimos viniendo, dijo que iba a pescar, y le hara falta un baño, no podemos llevarlo a otro lugar asi con estas pintas.- resolvio a la mayor, que se puso su sombrero y le puso su sombrero a su hermana menor, que habia dejado tirados cerca de unas rocas.
Improvisaron una camilla con unos palos pero se rompio al poco andar, entonces optaron por subirlo al burro, aunque este bufo por el olor, la mas pequeña busco entre algunos arbustos unas hojas perfumadas y se las acerco al hocico del animal, la hermana mayor al ver esto la felicito y abrazo torpemente a su hermanita pero de pronto volvieron a andar, el animal coopero despues de haber olido las hierbas.
Apresuraron el paso por unos minutos, la tensa cara de su hermana menor obligo a la menor a decir algo
-La ague, me enseño eso.- dijo con tono burlon, mirando a su hermana buscando mas aprobacion.
-Ja, la abue- dijo corrigiendo y dandole palmadas con la mano libre mientras tiraba por encima del hombro la correa del burro, su cara se veia mas despreocupada.- ojala la abuela te hubiera enseñado a peinarte -su hermana cruzo los brazos y se plato- dale apurate que tenemos que ir al viejo... tenemos que buscar tambien el guano para las plantas, la abuela tambien nos necesita para hacer la comida, y arrear a las ovejas. -su cara se volvio a tensar.
-¿que le habriau pasado? ¿dieste no es de aca?
Su hermana dio vuelta los ojos cuando escucho a su hermana hablar de mal forma, pero no fue severa con ella, despues de todo era una niña de 4 años, sus pelos despeinados, mocos secos, y estaba siempre chupandose la ropa o el dedo, alguna piedra o palo que encontraba por el camino. Era su unica familia que tenia, a veces todo era menor cuando ella no hablaba... o tal vez no penso, pero de pronto volvio al presente.
-¿que es lo que es?- dijo tratando de recordar lo que le habia preguntado.
-¿que de dionde es? ¿porqui estaba ahi, se queria morir? - dijo fatalizando sus dudas.
-¡Niña! ¿que son esos pensamientos?- reprocho a su hermana, viendo como su cabeza miraba al suelo triste, suavizo su tono. -no se, no me interesa, solo se que hay que hacer lo mejor posible... ayudar al projimo.
-Proximo- dijo su hermanita corrijiendo.
-¡Se dice projimo!- dandole un golpecito en la cabeza.
Ambas rieron fuerte, hasta que un sorpresivo sonido corto la conversacion y la marcha.
Ejjam, vomitando, mancho las costillas del burro, sin dudas la posicion boca abajo y el vaiven del animal sumado el olor de sus ropas provoco esto.
-Tenemos que ir mas rapido, se puede deshidratar- concluyo la adolescente.
El viaje de unos diez minutos fue de Ejjam haciendo ruidos raros, y ellas en total silencio, aunque la menor tenia queria reirse de esos ruidos, la mirada seria de su hermana siempre reprochante, la contuvieron, cuando llegaron a tener la laguna a la vista, le dijo a su hermana que corriera a llamar al viejo que vieron esta mañana con la caña de pescar, a penas salio corriendo y gritando pidiendo ayuda, el viejo se desperto gritandole tambien, corrio a su encuentro desesperado envainando un cuchillo como si su vida valiera nada para salvar a las niñas. La hermana mayor detuvo al hombre, medio dormido, se le notaba en la cara, y le explico la situacion. El tomo a Ejjam, primero le limpio el vomito, le dio de beber, Ejjam pudo abrir los ojos solo un momento y luego de desmayo.
-Habra que desvestirlo, y lavarlo, puedo llevarlo al pueblo, tengo una muda de ropa aca, pero no tengo caballo aca.
La chica se ruborizo ante la idea... pero hizo lo que dijo el anciano.
El anciano calvo apenas le quedaban pelos en sus costados, su cara cuadrada, rasgos muy perfilados, ojos atentos, los callos en sus manos y nudillos.
-Sabe mucho ud de atender a los heridos.
-Es que fui soldado, uno tiene que atenderse sus propias heridas y las de sus compañeros, muchas veces algunos de mis compañeros caian del mismo cansancio asi- dijo sacandole las ropas sucias y malholientes.
De pronto se callo, a ver las heridas que dejo ver cuando quitaron la camisa, tenia en su brazo que llegaba hasta esos guantes largos que llevaban.
-Mordidas, pero viejas- concluyo
Sacaron los guantes y vieron la protesis. La chica dio un paso para atras arrodillada, insto a su hermana a no acercarse, estaba horrorizada.
El viejo solo guardo silencio. Sabia de que se trataba.
-No es nada- sujetando los hombro de la chica para tranquilizarla. -tenemos que cuidar de este hombre, es una protesis que los ricos usan para que no se vean deformes, ademas le habran comido la mano algo, no es de alguna enfermedad. Tranquilizate.
-Pero... pero... si es la enfermedad de...
-No lo es, conozco lo que es, confia en mi- corto en seco las dudas de la chica.
-Rudmila, lava el burro, no lo dejes vomitado, pero lavalo mas alla.- dijo entre lagrimas recomponiendose rapidamente.
-Anda, terminemos con esto, y me lo llevo en los hombros.- dijo el hombre tan serio como pudo. -Ademas tienen que volver a trabajar, ¿no?
Se separaron, el viejo se llevo al flacucho Ejj'am en sus hombros, seguia incosciente, la chica le pregunto donde iban a estar tratandolo, para poder ir a verlo, la chica realmente se habia preocupado por el, y mas que nada tenia muchas preguntas que hacerle.
Anduvo por un camino que se dirigio a un pueblo, habian muchos cañaverales con bancos de arena tan grandes como un hombre montado a caballo, las cañas crecian como podian pero siempre rectas. Despues del andar, llego a una especie de choza, descargo el cuerpo de Ejj'am consumo cuidado y se dispuso a preparar un fuego, seguia siendo mediodia, el viejo habia ido a pescar su almuerzo, deposito su botin en una olla y pico otras verduras que tenia previamente en su choza. Su choza no era mas de dos metros de largo por uno y medio, estaba hecha de barro y cañas, habia hecho un trabajo admirable adornando su casa con plantas. Mientras preparaba su cena, tomo un pocillo de arcilla en donde molio un par de hojas y tomo un poco de la sopa que estaba preparando para mezclarlo con mas hojas y algunos frutos secos.
Cuando Ejj'am desperto, vio a esta figura preparando su cena, pero no le importo, volvio a desmayarse, mas por tristeza que por el cansancio, habia vomitado, no habia comido nada en dias, la deshidratacion estaba llegando, pero ninguna dolencia fisica podia compararse a su tristeza. Se desmayo, y sintio que lo tomaban para hacerlo tragar, pero el no supo que era y al pricipio algo del liquido entro, luego cerro su boca y escupio, abrio los ojos y le dio un manoton al cuenco, se salio de esa posicion casi poniendose de pie, mientras que el viejo se quedaba mirando absorto la escena, no era que estaba casi muerto, penso para si.
-Vaya, pense que estabas grave.- Ejj'am casi se cae pero ante puso una pierna para mantenerse mas o menos en pie. -Bueno, ya veo que no, pero debes comer algo, ten toma... puedes confiar en mi.
Ejj'am se quedo mirandolo, estudiandolo.
-No- dijo como si fuera un desgarrado comentario reflejo de su alma lastimada.-Tengo que irme de aca.- trato de parase pero solo consiguio caer de costado, el mayor se acerco a ayudarlo. -¡Dejame! ¡no me toques!- el viejo se asusto y supuso que algo malo le habia pasado.
-Hey, ¿que te pasa? ¿no confias en mi? -se acerco, a paso lento como lo haria una persona doliente de su rodilla- te he traido a mi choza para curarte, esas niñas te trajeron a mi, estabas inconsciente y parece que tu herida. -señalando el brazo que tiene el guantelete- se esta volviendo a despertar.
Ejjam se le quedo mirando, pensando como este señor sabia lo de su enfermedad, los unicos que sabian de su secreto, eran sus maestros de la abadia. En ese momento se dio cuenta que no estaba usando su ropa, dio un pequeño grito, se reviso el guantelete y vio que estaba mal puesto, lo que significaba un gran problema, su cara se lleno de miedo.
-Tranquilo joven...-dijo el viejo mientras lo tomaba por el hombro.-he visto a gente manejar esa enfermedad, pero parece que tu, la manejas desde hace mucho tiempo. ¿como lo haces?
-Yo... -trago saliva tratando de tranquilizarse, cerros los ojos y respiro.- mi sangre... debo sacarla. .dijo secamente-
El anciano lo vio muy consternado.
-No te hagas daño, dejame a mi hacerlo, no tienes el pulso.- dijo el viejo mientras el joven lo miraba con duda. -He sido medico antes, una especie de medico en realidad, un medico de batalla. -dijo mientras hacia un saludo militar.
Ejjam le indico como hacer la incision y el viejo le enseño como vendarse y como